Leganés conmemora a Salvador Allende a 53 años del golpe de Estado en Chile 

La comunidad chilena y organizaciones sociales se reunirán en Leganés para recordar al presidente Salvador Allende y mantener viva la memoria del golpe de Estado de 1973 este 12 de septiembre.

La presencia de esta memoria en el municipio madrileño se remonta a los años posteriores al golpe, cuando España se convirtió en destino para miles de personas que debieron abandonar Chile. Con el paso de las décadas, Leganés fue incorporando esa historia a su propio espacio público: una de sus principales avenidas lleva el nombre de Salvador Allende y el municipio cuenta con un busto dedicado al presidente chileno.

Ese vínculo se ha mantenido también a través del trabajo de organizaciones de la comunidad chilena y de derechos humanos. La Asociación Chilena de Derechos Humanos Francisco Aedo ha impulsado durante años en Leganés actividades de conmemoración, exposiciones, conferencias y ofrendas florales, contribuyendo a mantener presente la historia del golpe y sus consecuencias.

Este sábado, la conmemoración volverá a ocupar el espacio público del municipio. La jornada comenzará a las 19:00 horas con una ofrenda floral y continuará a las 20:00 con un acto en la Plaza de la Fuente de la Luna.

El 11 de septiembre de 1973 y el proyecto de Salvador Allende

El 11 de septiembre de 1973 marcó uno de los quiebres más profundos de la historia contemporánea de Chile. Ese día, las Fuerzas Armadas dieron un golpe de Estado contra el Gobierno democrático de Salvador Allende. El Palacio de La Moneda fue bombardeado y, horas más tarde, Allende murió en su interior. Con el golpe comenzó una dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet que se prolongaría durante 17 años, dejando miles de víctimas de prisión política, tortura, desaparición forzada, ejecuciones y exilio.

Salvador Allende había llegado a la Presidencia en 1970 como candidato de la Unidad Popular, una coalición de partidos de izquierda que buscaba avanzar hacia una sociedad más igualitaria por la vía democrática. Su proyecto contemplaba la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, una mayor redistribución de la riqueza, la ampliación de los derechos sociales y la profundización de la participación de trabajadores y sectores populares en la vida política y económica del país.

Para una parte importante de las clases trabajadoras y sectores populares, la llamada “vía chilena al socialismo” representó la posibilidad de transformar profundamente las condiciones de vida sin abandonar las instituciones democráticas. El acceso a la vivienda, la educación, la salud y la participación de los trabajadores formaban parte de las expectativas depositadas en un proyecto que, para sus partidarios, encarnaba la posibilidad de construir una sociedad más justa desde la propia democracia chilena.

El golpe de Estado interrumpió violentamente ese proceso. Por eso, la figura de Allende continúa ocupando un lugar central en la memoria de quienes vivieron aquel período y de las generaciones posteriores: no solo como el presidente derrocado el 11 de septiembre, sino como símbolo de un proyecto político que para muchos chilenos significó una esperanza de transformación social y de profundización democrática.

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